© Catherine Alvès

© Catherine Alvès

Todo cuerpo, todo ser es potencialmente capaz de ser el motor de una explosión que puede alterar el universo cuando transforma y rompe los lazos físicos, sociales o culturales que lo encierran en una convención establecida o en una cárcel cerrada; entonces los cuerpos pueden echarse a volar y abstraerse de las leyes, incluso las de la gravedad.

Laurent Busine, Sur un fil, tendu, MAC’s / Musée des Arts Contemporains du Grand-Hornu)


 

INCORPORER ce qui reste ici au dans mon cœur toma como punto de partida el espectáculo Éclats mats, estrenado en 2001 y reactivado en 2005, en el Centre Pompidou, en París. La idea de este proyecto surgió durante la última fase de creación de dicho espectáculo y representaba, a mi entender, su continuación lógica y necesaria. El trabajo coreográfico desarrollado ha consistido en explorar y en profundizar a nivel conceptual, gestual, plástico y sonoro las pistas esbozadas o abandonadas durante el proceso de creación de Éclats mats, abordando la cuestión del proceso e imaginando un proyecto que fuese desarrollado durante un periodo de seis años, duración elegida con el fin de intentar poner realmente nuestra memoria a prueba.

Otro de los objetivos de este proyecto ha consistido en ahondar en la exploración de la materia y de los estados corporales, en la ocupación del espacio y en la relación con el tiempo, desplegados durante la creación de la “pieza madre“, observando el efecto del paso del tiempo en nuestra memoria corporal de bailarines.

La obra resultante se compone de cuatro capítulos o solos diferentes, creados sucesivamente y ensamblados de forma progresiva para formar un todo, creciendo con el tiempo. La disposición cronológica de sus títulos respectivos ha servido para determinar el título del conjunto, así como para definir la acción desarrollada en cada nueva etapa. Ningún solo es lo que parece ser, su particularidad radica en tratarse de solos acompañados, cuya articulación sigue un juego de relevos en el que el actor principal de cada capítulo cede su sitio a uno de sus acompañantes en el capítulo siguiente, pasando este último a su vez a ser acompañado por otro/s. Al elegir la forma del solo y distorsionarla, deseo profundizar en la soledad puesta en escena en el espectáculo Éclats mats, a veces acentuándola, otras veces atenuándola. Estoy interesada en ese estado de presencia tan inusual que la situación -del solo genera, y en la dinámica interior necesaria al ‘contacto interno’, que dicha forma requiere.

Cada nuevo capítulo necesita la reactivación, la reconstrucción de los capítulos anteriores, que lo preceden y lo acompañan a lo largo de las diferentes etapas, al tiempo que es incorporado a la serie, que se transforma y crece año tras año.

El primer solo acompañado fue creado con y para Vincent Druguet en marzo de 2004, en la inmensidad del espacio vacío del escenario del Centro Pompidou. La serie de piezas cortas imaginadas inicialmente se ha visto transformada con el tiempo en una obra modulada por los cinco años transcurridos entre marzo de 2004 y marzo de 2009, entre las creaciones de la primera y de la última parte, mientras desarrollaba en paralelo mi trabajo de investigación a partir de El joven y la muerte, creando la obra historia(s) y mientras comenzaba mi trabajo de investigación en torno a La mesa verde. Vincent ha permanecido en mi cabeza a lo largo del camino, a pesar de su desaparición, pero la vida ha llevado a otra persona, Sylvain Prunenec, a incorporar literalmente el material de ese primer capítulo, a digerirlo, para mostrárnoslo de otro modo.

Asimismo, he querido jugar con el tiempo y examinar las huellas dejadas por ciertos acontecimientos y experiencias físicas, explorando cómo el contacto, los apoyos, los soportes, la observación visual, táctil y sonora pueden revelarle a cada uno su propio cuerpo. De este modo, hemos abordado el movimiento y la observación corporal como una herramienta de conocimiento y de sensación, a través de diferentes estados corporales y una corporeidad específica a cada uno, en cada nueva fase.

La cuestión de la distancia que debemos hacer que el público recorra para llevarle a ver ha seguido presente. Se trata de un camino siempre por construir y cuya construcción se hace en equipo durante la representación, al tiempo que nos ayuda a plantearnos qué queremos mostrar, revelar, en cada nueva etapa y en cada nueva creación. Cada capítulo contiene las semillas de los siguientes, siendo al mismo tiempo las ramas, los tallos, las hojas, las ramificaciones de los anteriores… Ser, raíz y hoja a la vez.